Una vida de lo más ordinaria

Las experiencias cotidianas y vitales van estrechamente ligadas a la actividad laboral en el sector creativo. La cuestión no es ya tener una mejor gestión del diseño: ¿cómo tener una mejor gestión de la vida?

 

The School of Life y Alain de Botton

El filósofo Alain de Botton tiene una iniciativa muy interesante con base en Londres y que se ha extendido a otras ciudades del planeta: se llama The School of Life, o la escuela de la vida, o TSL. El subtítulo del asunto: lead a more fulfilled life. Esta aventura empezó su andadura en el 2008 pero, como siempre, la cosa venía de lejos.

Si alguien tiene ganas de escuchar a Alain en este podcast, entre muchas otras cosas explica que ya de joven se sentía muy frustrado porque nadie, ni en su familia ni en la escuela, le daban herramientas para aprender a vivir la vida. No sabía cómo hacerlo. O sea, cómo lidiar con los miedos, cómo relacionarse con las otras personas, de qué va eso de amar, qué hacer con la ansiedad, etcétera. Por no hablar del sentido de la existencia. Casi nada.

Vamos, esa educación que -y doy por supuesto- casi nadie de nosotros ha recibido y que hemos ido aprendiendo a base de darnos contra la pared, de decepcionarnos y frustrarnos.

El patrón habitual es el de tener una expectativa o haberse montado una película que, con el tiempo y las circunstancias que impone la vida, se desmorona, como los castillos de arena que de niños montábamos en la playa. Por mucho que deseáramos su permanencia, al día siguiente, cuando volvíamos a la playa, el castillo ya no estaba.

 

Éxito, fracaso, disrupción y otras americanadas

Una de las fortalezas de la iniciativa de TSL, en mi opinión, es que parte de una base de lo más terrenal. Dicho con mis palabras, se aleja de la imaginería americana. Esa que dice que tú lo vales, que tú puedes, que si la sigues la consigues, y que se enfoca en el éxito, en el reconocimiento exterior, en la pasión, en marcar la diferencia, en ser un ganador, un disruptivo; y que si fracasas, no pasa nada. Aprende de ello rápidamente y vuelve a empezar; así, antes o después ganarás, triunfarás y llegarás al Olimpo de los dioses.

Tienen incluso una frase para ello: Fail fast, fail often, learn faster.

Debe ser que en los EUA empezar de nuevo y de cero es de lo más sencillo. ¿Pagan allí alquiler o hipoteca?, ¿tienen que devolver préstamos con sus intereses?, ¿les van a dar otro préstamo porque han aprendido rápidamente y, a la siguiente, van a dar en el clavo seguro, porque yo se lo digo señor banquero?, ¿alguien tiende la ropa o están demasiado ocupados siendo disruptivos?

 

Relájate, haz todo lo que puedas. Y tiende la ropa

En cambio, los de TSL parten de otro principio. Uno que para empezar se cuestiona que todos podamos ser esos ganadores, triunfadores, exitosos, subidos en el dólar o el euro. O la moneda que más te plazca. De hecho, parten de poner entre interrogantes, el significado a la americana del éxito. Quizás el éxito es algo más simple y menos hollywoodiense: formar una familia y acompañar a mis hijos en su crecimiento y desarrollo. Abrir cada día mi tienda en el barrio donde doy un servicio. Hacer bien mi trabajo, sea el que sea.

Por eso Alain de Botton habla del concepto Good enough, que toma prestado del psicólogo Donald Winnicott. Winnicott lo aplicaba a los padres que le llegaban estresados por no estar siendo los mejores padres del mundo mundial. -Por cierto, algo muy contemporáneo y vigente-. Les decía básicamente: “relájate, haz lo mejor que puedas, tu/s hijo/s no necesitan un padre estresado porque quiere ser el mejor padre del siglo”.

A menudo nos sometemos a mucha presión para ser los mejores y conseguir el éxito. A ver, en un planeta habitado por 7 mil millones de otros sapiens, hay mucho talento, muchos buenos y muchos mejores. Y también mucho de todo, para qué engañarnos.

Así que Alain de Botton aboga por relajarse, dejar de perseguir una vida extraordinaria y abrazar una vida de lo más ordinaria, donde uno hace lo mejor que puede y sabe, donde no pasa nada si no marca la diferencia o si no tiene una idea disruptiva.

De paso, da tiempo a tender la ropa.

Sobre el autor/a

Lia París

Antropóloga, docente, project manager y mucho más.

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