Blanding empieza con B de Bobo

El blanding desviste la marca, la desnuda de identidad convirtiéndola en un ser sin alma, sin personalidad y sin voz. La desconecta de la experiencia que promete el producto, servicio o empresa que representa y la vacía de diferenciación. ¿Por qué hoy todas las marcas están rediseñando sus logotipos con una tipografía perfecta, limpia y deliciosamente equilibrada que no transmite nada? ¿Por qué las marcas deciden perder su capacidad de diferenciación? La respuesta está en una tendencia que no es nueva. El Blanding.

Sin duda los nuevos sistemas la identidad corporativa necesitan soluciones acordes a las plataformas online, las nuevas y las que vendrán. Tipografías limpias, contenidos sintetizados, lenguajes visuales directos. Adaptar el branding a las nuevas plataformas no significa que este deba homogeneizar la comunicación de la marca.

 

¡Oído cocina!! Marchando una de marca invisible

Cuando aterriza un nuevo encargo para diseñar una identidad en adn studio, es recurrente encontrar en el briefing, un apartado repleto de referencias con ejemplos de marcas Blanding. El trabajo educacional con el cliente es constante. Autenticidad, diferenciación, personalidad, lo repito una y otra vez, para convencer al responsable de marketing entusiasmado con la tendencia que se olvide de su propósito. Tengo que confesar que no siempre lo consigo.

Todas las marcas que rediseñan sus logotipos apostando por esta tendencia, algunas de ellas identificadas con logotipos legendarios, están abocadas a mimetizarse entre sus competidores, a convertirse en marcas invisibles, vacías de contenido y significado, carentes de fuerza para crear un vínculo emocional con su audiencia. Con su Re-Blanding, la mayoría de ellas  se convierten el logos que pierden su capacidad de generar atención, atraer y mucho menos seducir.

Adoptar un código gráfico tendencioso para una campaña de comunicación no es recomendable, pero rediseñar tu logotipo influenciado por una tendencia, es abrazar una amenaza que tarde o temprano estallará en la línea de flotación de la marca. Logos desnudos, tipografías iguales, códigos gráficos miméticos, mensajes de comunicación sintéticos, lenguajes visuales replicados, bienvenido al suicido colectivo de la identidad de marca. ¿Quieres una de blanding? ¡Marchando!

botella con etiqueta "blanding"

 

Siento decirte que…

Eres un diseñador gráfico, un creador de ideas, un constructor de narrativas visuales. Estás convencido que tu trabajo consiste en inventar lenguajes visuales nuevos y alternativos para cada proyecto, pero en realidad, tu cerebro de creativo está contaminado por miles de impactos visuales. Por mucho que por un instante creas que los dioses te han dado un don y tu imaginación encuentra cada vez solución creativa con la que nadie ha dado antes, es absolutamente falso, no te engañes, lo que estás diseñando no es nada nuevo, es algo que ya viste y que estás reproduciendo de un modo distinto, para resolver una necesidad de comunicación distinta. Muestra tu trabajo al mundo, enferma de ego con tu estilo singular, exhibe tu creatividad alternativa. Siento decirte que estás en un rueda de hámster y todavía no te has dado cuenta.

 

Ser o no ser Blanding

Todas las marcas compiten dentro de su categoría, alimentación, gran consumo, moda, farma, cosmética, tecnología, industria, servicios, etc… cada sector tiene subcategorías específicas en las que la marca ocupa un nicho, un posicionamiento, emite una propuesta de valor y un promesa de comunicación propia para conseguir “venderse” a sus clientes potenciales. Uno de los factores esenciales para una marca es la diferenciación y sin duda, su logotipo e identidad corporativa contribuyen a hacerlo posible.

Para mí una marca Blanding es aquella por distintos motivos decide perder su capacidad de diferenciación, veamos cuales:

  • Están en manos de diseñadores que obedecen a las tendencias.
  • Dependen de directivos y responsables de marketing que actúan en función del mercado y en mucha ocasiones copian sistemáticamente a sus competidores.
  • 
El logotipo es simple, claro, limpio, bonito y anodino.
  • Funciona en cualquier plataforma online y es fácil de reproducirlo impreso.
  • La mayoría no tienen un posicionamiento estratégico de marca.
  • Carecen de propuesta de valor.
  • Su logotipo es mayoritariamente tipográfico.
  • No promete ninguna experiencia y/o emoción.
  • Su símbolo, cuando lo tiene, no representa nada.
  • Ausencia de color (con lo bonitos que son).
  • Rápidamente te recuerda otras marcas (escasa diferenciación).

Naturalmente un logotipo de corte minimalista, simple y equilibrado, mola. El problema reside en que este logotipo blanding en muchas ocasiones no responde a la estrategia de la marca y tampoco a la realidad del producto.

Sobre el autor/a

Jordi Corella


Director creativo en adn studio

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