Personal branding para diseñadores: 7 tips para crear tu marca personal

A veces nos pasamos tantas horas pensando en cómo debe ser la imagen y la identidad gráfica de nuestros clientes, que nos olvidamos de nuestro mayor producto a potenciar: nosotros mismos. Si ya lo dicen, en casa de herrero… Aunque estamos acostumbrados a trabajar en identidades ajenas, es importante dedicar un tiempo a nosotros mismos ya que, todo aquello que construyas, repercutirá directamente en tu crecimiento profesional.

 

 

¿Por qué es importante el branding para diseñadores?

Al igual que no irías a tomar clases de piano con un profesor al que jamás has escuchado, una marca personal trabajada inspirará confianza y puede ser tu mejor carta de presentación ante tus clientes potenciales. Además, es un viaje apasionante: ¿qué mejor que trabajar bajo tus propios esquemas? Construir tu marca personal es una de las claves para diferenciarte respecto al resto de ofertas. Aquí van algunos consejos:

1. ¿Qué te hace único?

No te pedimos que hagas piruetas ni acrobacias ni descubras un talento oculto. Más bien, piensa en cómo quieres que te vean los demás: ¿Cuál es tu fuerte? ¿Qué puedes ofrecer que conoces mejor que nadie? Combínalo con tus propios gustos y tu personalidad. Habrá otros diseñadores gráficos que pueden ofrecer productos similares y disfruten haciendo lo mismo que tú, pero esas pinceladas propias, tu manera de ver el mundo, es lo que definirá tu estilo.

2. Un logo reconocible.

Qué te vamos a contar, toda marca necesita un logotipo reconocible y tú, que estás en proceso de convertirte en una, no eres la excepción. Tu logo será el primer impacto visual que recibirán tus clientes potenciales, piensa en un color que te represente y que transmita valores (quizás podrías pasarte por nuestro artículo sobre el significado de los colores) y también qué tipo de tipografía te interesa usar. Quizás si eres una persona inquieta, querrás transmitir una imagen dinámica a través de tu logo, o por el contrario eres un enamorado de los clásicos y quieres que tus clientes piensen en ese bagaje cuando vean tus trabajos.

3. ¡No tengas miedo a mostrar tus trabajos!

A veces, sobre todo cuando nos estamos formando, tenemos ciertas reticencias a mostrar los trabajos que hacemos por miedo a que nos copien. A medida que pasan los años, nos damos cuenta del error que es quedarnos nuestras ideas para nosotros mismos. Si no muestras lo que sabes hacer, ¿cómo sabrán de lo que eres capaz tus posibles clientes? Empieza haciendo una selección de tus mejores trabajos, aquellos que hablen de ti y de los que te sientas realmente orgulloso.

4. Dónde mostrar tus trabajos: tus perfiles sociales.

Si en el anterior punto hablábamos de lo importante que es mostrar lo que hacemos, aquí entramos en cómo y dónde mostrar tus trabajos de diseño. Contando que a estas alturas todos los negocios digitales dan por hecho que es imprescindible tener una página web, aquí vamos a incidir en un punto que solemos pasar por alto.

Aunque a veces nos puedan saturar un poco, las redes sociales son unas buenas aliadas para crear una marca personal. No solo te ayudarán a conectar con clientes y otros profesionales con inquietudes similares a las tuyas, también pueden ayudar a que tus clientes te conozcan mejor. ¿Por qué no usar tus redes para compartir perfiles de otros diseñadores que te inspiran, tus rituales creativos o un libro que marcó tu estilo? Además de mostrar tu portfolio, tus perfiles son un buen lugar en el que mostrar tu carácter como diseñador.

5. Piensa en ti como una marca.

Cuando presentas tus servicios y productos, te conviertes en un valor añadido para un cliente. Para que tu público pueda reconocer cuál es ese valor añadido que aportarás a sus productos (tu estilo, capacidad resolutiva, trabajo conceptual…) es importante que identifiques los elementos que te definen y seas perseverante en ellos a través de tus perfiles sociales y web. Ya sea una paleta de colores que se asocie a tu marca personal, un tipo de contenido que te guste trabajar… sin caer en la monotonía, encuentra ese esquema que te permita moverte con soltura.

6. Mantente al día.

En una profesión tan cambiante como la nuestra es imprescindible estar al día de las novedades, tendencias e innovación del sector. No solo te permitirá detectar más fácilmente cuales pueden ser las necesidades de tus clientes, también te ayudará a crecer como profesional. Eso sí, no decimos que cambies de estilo a cada temporada de primavera-verano, lo interesante aquí es ver cómo converge tu propio estilo con las tendencias y necesidades del mercado.

7. ¿Qué valor aporta tu marca? ¿Quién eres como diseñador?

Al final, todo se trata de eso: tus valores. Las marcas, tus clientes, quieren conectar con su público con algo con lo que se identifiquen. Ahí entras tú, con tu personalidad, tus inquietudes y tus propios valores.

Muchas veces no se trata del qué hacemos, sino del cómo lo hacemos. La identidad gráfica de un producto es importantísima, más en una era tan visual como la que vivimos, en la que amamos o descartamos productos con un simple vistazo. Por eso debes pensar en ti como ese ‘click’ tan necesario para tu público potencial: como diseñador eres capaz de traducir conceptos al lenguaje gráfico o visual. Es ese superpoder lo que buscan tus clientes, ¡demuéstralo!

Sobre el autor/a

Redacción Blanc!

“No trates de doblar la cuchara. Es imposible. En lugar de hacerlo, solo intenta darte cuenta de la verdad… No hay cuchara. Entonces, verás que no es la cuchara lo que se dobla, te doblas tú”

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