Masterminds

Alexey Brodovitch y Alexander Liberman sembraron y cultivaron el germen de la prensa de moda. Marcaron su evolución y desarrollo haciendo de la creatividad el abono para el crecimiento.

El arte marcaba las pautas visuales y se hacía guía de modernidad. La libertad de crear sin condicionantes, solo la inspiración de lo que no existe previamente, les permitió desarrollar esa visión única que marcó un antes y un después en el mundo editorial.

La figura del director de arte se ocupaba de plasmar un concepto de forma visual. Daba voz a la inquietud de jóvenes fotógrafos en pleno desarrollo que llegaron a ser maestros y de esta forma completaba esa vertiente artística como eje central en el mundo de la moda.

 

 

Alexey Brodovitch

Con toda una tradición rusa a sus espaldas supo aportar ese conocimiento y esa curiosidad a su trabajo como director creativo y como diseñador gráfico. Las múltiples referencias a las artes eran en todo momento el impulso para desarrollar aquella gráfica dinámica que haría de Harper’s Bazaar, durante sus años en la publicación, un medio de referencia, no solo en su época sino en el futuro. Richard Avedon fue uno de aquellos jóvenes fotógrafos que bajo la tutela de Brodovitch, sin olvidar a Diana Vreeland como editora de la revista, pudo desarrollar esa visión y desarrollo futuro en el mundo de la fotografía hasta alcanzar un estilo propio e inigualable. Como se puede leer en el libro Observations (1959) de Avedon, Brodovitch “ha sido en el arte del diseño fotográfico y el diseño editorial, una profesión que bordea la revolución, un ojo insuperable y un experiemnto de vanguardia”

 

 

Alexander Liberman

Esa visión creativa fue la que por su parte, Alexander Liberman, también nacido en Rusia, siguió para desarrollar su trayectoria en Vogue y apoyar con ello la creatividad y trabajo de Irving Penn. Liberman siempre animó a los fotógrafos a romper con la tradición y a abrazar la modernidad y Penn, un fotógrafo que siempre quiso ser pintor, lo consiguió a través de sus fotografías. Entre ellos se estableció una relación de confianza y respeto en el trabajo mutuo que perduró durante décadas. Como dice Irving Penn en las páginas de su libro Passage (1991), “Algunos de los mejores trabajos para Vogue, aunque pueden llevar mi firma, son de hecho los nuestros, fruto de una colaboración especial y cercana. El germen de una idea podría provenir de él, tal vez solo un boceto en miniatura. Yo haría una fotografía. Él la cuidaría a través del proceso editorial hasta la página impresa.”

 

La relación entre director de arte y fotógrafo es básica para el crecimiento mutuo

 

Como muestran estos maestros, la relación que se establece entre director de arte y fotógrafo es básica para el crecimiento mutuo, para el desarrollo del medio y para poder crear una impronta que perdure durante años como un sello único.

Esta idea de colaboración interdisciplinar y complementaria es la que se aplica a la hora de desarrollar los contenidos y metodologías de diversos másteres en LCI Barcelona. Másteres como el de Estilismo en Moda, Publicidad y Medios Audiovisuales, del que David Urbano es director, y el de Dirección de arte y Gestión de Proyectos Gráficos que potencian esa idea de colaboración como crecimiento artístico y profesional.

Sobre el autor/a

David Urbano

Fotógrafo, director creativo y director del Máster en Estilismo en Moda, Publicidad y Medios Audiovisuales en LCI Barcelona.

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