Entrevista a Ricardo Rousselot: «Mis habilidades son el uso de mis manos que es lo más valioso que tengo»

Mestre del Blanc! 2022: por su entrega, esfuerzo y contribución en la creación de caligrafías y de tipografías. Rousselot es otro personaje que supo entender, aportar y asumir el oficio como calígrafo, tipógrafo y diseñador de una época donde se estaba instituyendo un estado democrático, durante la conocida Transición española. Su llegada a la ciudad de Barcelona sumada a la de sus colegas Argentinos produjo un impacto destacable en la historia del diseño gráfico en España.

Empecemos por… ¿Cuál es tu original recuerdo referente a las letras? ¿Tuviste alguna influencia clara o pragmática?

Siendo que esta pregunta es la más preguntada, desde que empezaron a preguntar a mi muy tierna edad, la mía, tengo que ser consecuente y no variar. Corrían los años ‘30, y eso de «corrían» es un decir, para un muchachito los tiempos se desplazan a velocidades imperceptibles, toda influencia, no creo que fuese captada por el futuro calígrafo/tipógrafo. Mejor lo explicamos un poco, Ricardito (el único de los seis hermanos que no ostentó nickname o apodo), tenía temperamento de artista y más siendo de Libra –signo del Zodiaco– , era un poco «comodín» como en la baraja, una carta que sirve tanto para un roto como para un descosido, ahí andaba yo; investigando, hurgando constantemente como los gatos. Y claro, un día fijé mi vista en una gran placa ovalada de bronce; mucho más grande que yo, llena de letras con patas gordas, y allí empezó todo. Mi obsesión por las letras, nuestro adorado alfabeto, sin saber siquiera que eran y ni siquiera para qué servían, tal era mi «vocación» y así de esta forma, me quedé con lo que más me gustaba, las letras.

Llevo toda mi vida pegado a ellas y no me arrepiento del tiempo que pasé contemplando las locomotoras que transportaban los gigantescos troncos de árboles en el obraje de mi padre, y lo feliz que me sentía yo que nunca dibujaba casas con chimeneas ni caballos ni vacas, iba por los patios y con la ayuda de un palito, dibujaba unas letras y preguntaba a los que pasaban “¿qué pone aquí?”. Pero la frustración no me venció.

Fotografia de Marina Roca a la Laie Pau Claris librería café (Barcelona)

¿Cuándo entendiste el concepto «letra dibujada»? Y en qué momento descubriste su potencial?

Era más o menos en esa época, no podría precisar exactamente, porque mi chifladura abarcaba todo lo pintado o impreso que había en el campo y en esas eras, era más bien escaso… Mi padre era suscriptor de La Nación (por la época de la Segunda Guerra Mundial) y a mi madre, le gustaba mucho la variada farándula radial –radio de frecuencia latina– y la moda… Estampa, Para Ti, El Hogar, Vosotras, Mundo Argentino, ella era una mujer de pionero y no por ello renunciaba a ser moderna y actuaba en todos los saraos, y de pick nicks con naturalidad y marcado estilo. Ella fue la primera mujer que se negó a montar a la inglesa a caballo, vistió las bombachas de mi padre y… ¡no vean la que se armó! Decía yo, que a mi padre le gustaba ese diario porque tenía las letras grandes y a mí también, me gustaba copiar esos tipos de letras en largos carteles, mudos, porque no se podían leer, pues yo todavía no lo sabía.

Cuando mi hermano Juan, volvió de vacaciones de la Escuela Benjamín Zorrilla de Varones Nº1 (Chaco, Argentina), en la que concurrió mi padre; nosotros, y mis hijos que hicieron un curso allí. Decía que mi hermano vino de la ciudad un poco cancherito; y allí estaba entre lo que trajo, un gran póster “La Cartilla” en donde vi impreso a color y a gran tamaño un Abecedario y allí, y en ese momento, comprendí que alguien los hacía y eso me aportó seguridad a mis nada de años de edad.

Conociste la época de la revolución política y social, y por supuesto, la del diseño en Chicago rodeado de «la crème de la crème» de la comunicación y el diseño americano. ¿Qué fundamentos e impactos produjeron en tu trayectoria profesional?

Por diversas causas nos vimos compelidos a movernos más al Norte, y lo de la Revolución Social, sí que lo teníamos aprendido sí, en la Argentina tenemos la costumbre de jugar a ese juego que hace bajar y subir los dientes de sierra. Primero de todo, quiero decir que Argentina produjo gran cantidad de diseñadores 10, no voy yo a venir ahora a descubrir la pólvora… ¡Ah! y futbolistas 10, también.

Ya en Chicago en los años 60, nos adentramos en un mundo nuevo, diríamos cambiante al principio, las grandes bandas de música con seis saxofones, los coches kilométricos, los Crew Cut –de corte de pelo general ahora de moda–, la visibilidad de la gente de color por el centro… y mil cosas más. En nuestro mundo no podíamos ser menos, y eso que llamas los «crème de la crème» eran chavales como yo que estaban empezando, también tratando de sacarse de las patas el Old Design: edulcorado, meloso, machista y mil cosas más. Los que lo impulsaron fueron Herb Lubalin, y su revista Upper & Lower Case, Ed Benguia, Milton Glaser, Seymour Chwast y su Push Pin Studios y la sin parar, Paula Scher en Pentagram, también hay que destacar a Gerard Huerta y Michael Doret, los dos de Nueva York, no se entendería el diseño sin mencionarlos; Saul Bass otro Monstruo que traté y que conservo en mi corazón, como a todos ellos, no olvidaré sus charlas hasta que las velas no ardan, y por supuesto con buena cerveza… y muchas risas.

¿Qué impacto me produjeron…? A mi me dieron vuelta como un calcetín, era una buena Revolución, todo se alegró, «¡Abajo la solemnidad!, ¡Viva la alegría!», yo desde antes de viajar allí para quedarme, ya era uno de ellos… con un pensamiento gráfico similar a Herb Lubalin, di lo mejor de mi otros también colaboraron con el publicista William Bernbach y su colega David Ogilby que hicieron de la publicidad el día y la noche. Vergüenza me da al nombrar a tan pocos, no se si lo dije, que yo ingresé en abril de 1961 a trabajar en un estudio en la Avenida Michigan de Chicago “The Golden Mile”. Nos dedicamos solo al lettering y a la caligrafía para salir en todas las agencias de publicidad de todo el país, coast to coast, su nombre FICHO & CORLEY Inc. ¡Nunca trabajé tanto en mi vida!

Tras un periodo en América de formación y trabajo, en 1975 te instalas en Barcelona. ¿Qué encontraste y porqué fue la ciudad condal tu destino?

Así es.. ¡Barcelona, here I come! Difícil decisión, sí Señor…! Ya los niños eran grandes y la ciudad de Buenos Aires no era en esos momentos sitio para criar o educar adolescentes y decidimos hacer un conciliábulo para ver adonde irían a parar nuestros huesos. Todos arrimamos el ascua en nuestra sardina, que el sky a tiro de piedra, que París a doce horas durmiendo y te despierta un desayuno en el tren llegando a la Ville lumière… en el tren nocturno y Francia a dos horas en coche; habían mil más, pero la Edy –mi esposa– mandó a parar y dijo, «”¡Yo no voy si no hay mar!”» y se acabó la discusión, claro, había nacido en Cádiz… Yo tímidamente agregué que ”Barcelona era en realidad una gran plaza para diseñadores de todas clases, se diseña tipografía por muchos profesionales de fama mundial. Tiene varias escuelas de diseño reconocidas internacionalmente, o sea… no puede ser mejor, y el clima, y la comida es otro capítulo de gran prestigio, y los deportes, y…”, ahí nadie me escuchaba porque estaban mirando folletos de las playas de la ciudad condal.

Lógicamente que Barcelona cambió muchísimo desde 1975, no podría ser de otra manera, eso es el progreso, ¡me olvidaba! Cadaqués ayudó un montón…

Ricardo, perteneces a la generación de diseñadores argentinos que transforma la ciudad de Barcelona con la manera de hacer respecto a la profesión y la cultura del diseño. ¡Armaron un gran quilombo! Cuéntanos alguna vivencia de esos momentos…

Indudablemente veníamos de otros usos y otras costumbres, aunque de raíces europeas muy cercanas, se notaba el cambio, los diferentes conflictos socio-económicos nos arrastraron a una gran parte de la juventud preparada a buscar otros destinos, llegamos con muchos bríos, yo ya había estado fuera, en Estados Unidos durante ocho años y eso me preparó tal vez mejor para el choque de idiosincrasias, Argentina no está conformada por una sola etnia, es un gran ‘Crisol de razas’ exactamente como el gran país del Norte, y esa es su riqueza, nosotros llegamos en agosto de 1975. Barcelona estaba lejos de ser lo que es ahora… enseguida, sin casi una pausa, sucedió la transformación, la metamorfósis de la ciudad. Tiempos inolvidables, parecía que vivíamos inmersos en un gran ‘sarao’ o party, la gente tenía ganas de conocerse, para mi alegría sucedió que les gusté, mi arte gustaba, y casi se puede decir que trabajé tanto como en EEUU donde no paraba.

Vinieron de todos lados de Argentina, yo del Chaco y Buenos Aires como muchos, y de Rosario, de Córdoba… muchos colegas y amigos nuevos, ¡hicimos historia! Una de las fiestas que recuerdo con asombro, donde estuvieron todos los que supieran sostener un lápiz entre los dedos fue La Festa de la Lletra, organizada por la ADG-FAD y donde colaboraron todos, uno de los que más Pepo Sol y muchas figuras como él, hubieron actuaciones por ejemplo de Chrysta Leem, Pawlosky, Carles Santos, las grandes bandas, Javier Mariscal… había autobuses que nos llevaban a todos lados que hubiese algo que ver, las galerías de arte de la calle Caspe y de la calle Diputació y alrededores. Se llenaron de rótulos y caligrafías, a la noche fiesta en el Hotel Oriente, y Miranda, Maria Del Mar Bonet y muchísimos más… Muchos artistas del extranjero participaron, conservo como oro en paño el catálogo, ¿volverán esos tiempos?

¿Cómo ha sido tu manera de trabajar?, ¿destacarías alguna característica o elocuencia?, ¿qué te gusta de las habilidades de Ricardo Rousselot?

Veamos, el otro lado del Atlántico, estaban los factotum del nuevo look del diseño, algunos de nosotros trajimos el know-how y en nuestro magín las semillas, de repente todo cambió, social y comercialmente, MMLB y otros publicitarios muy talentosos que no nombraré por miedo a dejar fuera a alguien que se lo merece y esto parecería un listín telefónico. Soy autodidacta mayormente, por convicción, y creo que puedo decirlo, autorizado por mis 70 años en la profesión… domino casi todas las técnicas, se le suele llamar a esto ser Renacentista. Mis habilidades son el uso de mis manos que es lo más valioso que tengo, aparte de la vista, también tiene un nombre, digitalidad. Para trabajar en la mesa de dibujo uso mi sistema, ser muy práctico, tengo muchos shortcuts y pongo siempre muchísima atención a los briefings, y es mi costumbre diseñar mentalmente; que luego con ya las ideas casi más claras, vuelco en el papel mis pensamientos, dibujándolos con seguridad, no me dejo nada para después. Los briefings se deben resolver inmediatamente, antes de los olvidos, no me gusta repetir el proceso, prefiero que cuando todo está caliente, trabajar el doble al principio. Y aquí hago una salvedad muy importante para mí, tal vez no tenga tanta importancia, pero ahí va: cuando se me pregunta qué es lo que soy, la mayoría de las veces contesto diseñador, a solas, no le pongo apellidos como -gráfico, -industrial -de interiores, etc. Porque siendo self made man aprendí todas la variantes, como el lettering y la caligrafía en todas sus presentaciones, y la tipografía. En algunas disciplinas soy bueno, en otras no tanto, pero en conjunto no decepciono.

¿Qué te aporta la Caligrafía que no haga la Tipografía? O viceversa.

Y aquí la eterna pregunta que yo siempre me hago… ¿Por qué la Caligrafía y la Tipografía tienen que ser diferentes? Primero fue el tipografía, la manera de implementarlos o usarlos en palabras fue lo que cambió su nombre, la letra Romana Imperial ejecutada a pincel chato o ancho es pura Caligrafía, su ductus es similar al de una uncial o una cancilleresca, lo que las separa es que la Tipografía, se fabrica por métodos industriales y la Caligrafía propiamente dicha se hace a mano alzada. Es decir, la tipografía es para mí, como la caligrafía, lo mismo… las dos nacieron de los trazos inconfundibles del pincel ancho.

Fotografia de Marina Roca a la Laie Pau Claris librería café (Barcelona)

Cuentas con una longeva trayectoria y abundante obra gráfica. ¿De qué proyecto te sientes más orgulloso? Propio o colaborativo.

¿A quién de mis hijos quiero más…? Y eso de abundante no es cierto… lo siguiente. Me siento orgulloso de toda mi obra, porque toda la he realizado conmigo, muy dentro de mi, hay cosas insignificantes que me humedecen los ojos… Tal vez sea Tabacalera Española para la cual fui su diseñador por más de 35 años, y que me permitieron experimentar con sus empaques. También mi colaboración con el arquitecto Oscar Tusquets, con quien colaboré y experimenté en obras muy importantes, como la gráfica en la arquitectura, que se ocupa de: los picaportes, los números de las calles, los carteles, las placas para edificios y monumentos. Pero si nos vamos a poner precisos, diría que el trato que le doy a la Caligrafía Copperplate, con sus rulos correspondientes y a mis apreciados Exlibris que no sé cuantos hice ya, son mi obra más querida. Vengo arrastrando desde hace años, cajas y cajas de originales desde distintos países, solo las uso para exposiciones, publicaciones y museos.

La enseñanza del oficio ha sido siempre un presente para ti, ¿es un atributo tuyo o se trata de algo propio de la disciplina?

Yo según me dicen los que saben, soy un maestro nato, lo llevo dentro de mí, eso es por que sé explicar qué es lo que es ser maestro. Otra variante de la docencia es dar charlas, coloquios y conferencias, de las cuales ya no mantengo datos porque desde hace mucho tiempo me vienen llamando de las Escuelas de Arte y Diseño de toda España, creo que no hay escuela en la que yo no haya estado… He sido muy prolífico en dar talleres y cursos de Caligrafía, Lettering, Tipografía y agreguemos a todo esto mi curso online de Domêstika que ya lleva mucho tiempo en las redes con éxito, “Caligrafía Para Un Exlibris”.

Es sabido que has tenido, tienes y tendrás un amor incondicional por la letra dibujada. Si pudieras volver atrás y con lo que has experimentado en tu vida, ¿a qué te dedicarías?

Tantas cosas… tengo muchos planes B, ser cantor de Tangos, por ejemplo, o de Ópera, o de Blues, o cualquier trabajo manual, ebanista por ejemplo, me agrada la madera. Escribir, prontito sale mi primer libro escrito por mí. Pasar horas pintando Romanas Monumentales en las paredes a pincel y por que no, picarlas en las piedras también me mola… y por último, la Aviación, para la cual hice un curso de pilotaje en los Estados Unidos; ahora seriamente, lo más probable es que solo me dedique a la caligrafía casual o gestual, esa que queda tal cual sale de la mano, no hay que limpiarla ni dejarla impoluta como a la Copperplate… ¡qué alivio! ¡Hola, Goya! ¡Adiós, Velazquez!

 

Entrevista a Ricardo Rousselot Mestre del Blanc! 2022 por Vicent Almiñana. Entre julio y agosto del 2022, Barcelona.

Sobre el autor/a

Vicent Almiñana

Diseñador gráfico, docente y comisario de exposiciones. Con fuerte interés por la defensa del diseño y las artes visuales. Responsable de la sección Mestres del Blanc!

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