24—26 Oct. 2024
Vilanova i la Geltrú - Barcelona

Suena raro esto de “diseñar rápido”. Es como respirar rápido o beber agua rápido, lo puedes hacer, pero no es natural. Al final siempre acabarás respirando normal, porque si no sería insostenible.

Con el diseño pasa lo mismo, uno no puede ser más rápido creando o más rápido pensando. Pero sí que podemos optimizar ciertos procesos para agilizar el trabajo y acabar antes de lo que lo hacemos normalmente.

En estos tiempos que corren donde la velocidad en la ejecución de nuestro trabajo es un valor añadido, es importante entrenar nuestros procesos para optimizar nuestro trabajo. Adquirir hábitos que nos permitan trabajar más rápido nos dejará más tiempo para dedicarlo a otras cosas que merecen más tiempo. Desde otros proyectos que sí necesitan una mayor reflexión o experimentación, hasta más tiempo para la familia, amigos o tumbarnos en el sofá enchufados a Netflix.

Hoy en día hay cientos de miles de diseñadores y diseñadoras que hacen lo mismo que tú. Y por eso, para destacar del resto tienes que desarrollar habilidades que otros no tengan. Y una de ellas es la de “diseñar más rápido” con excelentes resultados.

¿Por qué es importante ser más rápido diseñando? Fácil, porque el tiempo es dinero. Tus jefes o clientes necesitan que el proyecto se realice en el mínimo tiempo posible, pero es que tú también lo necesitas. Sobre todo si trabajas por cuenta propia.

 

Velocidad, pero con calidad

Hay una gran diferencia entre diseñar rápido o diseñar con prisas. Trabajar más rápido significa optimizar procesos de forma inteligente, sin sacrificar la calidad y la integridad del producto final. Se trabajas con prisas, trabajando de forma apresurada para cumplir con la fecha límite, a menudo resulta en un producto final de menor calidad.
Aprender a diseñar rápido es comprender que la calidad del diseño sigue siendo la principal prioridad.

Si logras resultados excelentes en la mitad de tiempo que lo hacen otros, serás la reina del baile. Hoy en día, ganar tiempo tiene tanta importancia como ganar dinero. Ganas tiempo tú, y ganan tiempo tus clientes o tus jefes. Aunque estos últimos te machacarán con más trabajo, pero ya tendrás una razón de peso para pedir ese dichoso aumento.

 

 

Cómo diseñar más rápido

 

1. Entiende que lo haces no es arte, es diseño

Dijo Paula Scher: «Qué peligroso es cuando los diseñadores usan un lenguaje que la gente no puede entender. »
La mayoría de los artistas, incluidos los diseñadores, se toman su tiempo para crear algo increíblemente creativo y potente. Y eso está bien, incluso es lo que se espera de ellos. Pero esta “vena artística” deberías dejarla sólo para tus proyectos personales o para experimentar en técnicas que en un futuro podrás aplicar a los proyectos.

Si tu jornada de trabajo es de 8h diarias, de lunes a viernes, es muy factible que no vivas del arte, sino del diseño al servicio del comercio o la cultura. Debes tener en cuenta que prestas un servicio a un cliente que necesita que le resuelvas un problema. Satisfacer tu ego creativo creando piezas increíbles que no resuelven nada está bien para una galería de arte, pero no para los objetivos de comunicación de tus clientes.

Es una línea muy fina, lo sabemos, pero primero está la satisfacción del cliente, que es a quién le resolvemos el problema, y luego la nuestra. Ya veremos si el proyecto lo subimos o no a la web, o lo presentamos a los próximos premios de diseño, pero es importante entender este punto.

 

2. Ten una visión clara de todo el proceso de diseño

La planificación son las bases y columnas de la estructura. Dedica tiempo a entender el briefing y el problema que tienes que resolver antes de sentarte a diseñar. Tómate el tiempo para informarte y reunir toda la información posible necesaria para ejecutar el proyecto.
Una vez tengas claro por dónde tienes que encarar el diseño, te será mucho más fácil llegar a una propuesta que responda a las necesidades del cliente. No des palos de ciego empezando por el techo, consolida los cimientos y el resto será pintar y decorar.

 

3. Cuando estás diseñando estás diseñando, evita interrupciones

Establece un tiempo para cada proceso y mantente firme en cumplirlo ¿dejarías que una aplicación te quite dinero de tu cuenta cada 15 minutos? ¿O que un compañero de trabajo saque dinero de tu cartera sin preguntarte? Recuerda, el tiempo es dinero. Allí afuera de libra una batalla por atraer tu atención, así que elimina todas las notificaciones de tu ordenador de trabajo y apaga o silencia los dispositivos para que no interrumpan tu tarea.

Una buena forma de hacerlo es aplicando la Técnica de Pomodoro: pon en marcha el temporizador en 25 minutos y deja un descanso de 5 minutos cuando pase el tiempo. Durante esos 25 minutos, realiza la tarea que te hayas marcado de forma intensiva y sin distracciones de ningún tipo. Cada 4 ciclos (o poco más de una hora) descansa 20 o 30 minutos de verdad, responde correos, entra a las redes, pasea, ve al baño… luego comienza otra vez un nuevo ciclo de 4 x 25′.

Lo correos electrónicos también consumen mucho tiempo ¿De verdad necesitas revisarlo cada 10 minutos? Revisa y organiza la bandeja de entrada por la mañana. Si un correo lo puedes responder en menos de 5’ hazlo. Si hay algo urgente le dedicas un poco más de tiempo.
Una vez hecho esto, cierra el email y las notificaciones y no vuelvas a abrirlo hasta media mañana o el mediodía. Repite entonces lo de organizar y responder lo que puedas hacer relativamente rápido y te olvidas hasta la tarde. Y a media tarde vuelves a repetir el proceso. Cualquier correo enviado después de las 16:00h puede esperar al día siguiente.

 

4. Establece un presupuesto de tiempo

En la mayoría de las veces (no siempre) el presupuesto se basa principalmente en el tiempo de ejecución. Por lo tanto, el presupuesto que has pasado al cliente no es sólo económico, también es de tiempo. Si eres fiel a este tiempo, o mejor aún, si intentas acabar antes de lo presupuestado, estarás adquiriendo hábitos de optimización de procesos de forma natural.

Cuando te esfuerzas por superar una meta de tiempo, aprendes a resolver problemas de manera más rápida y eficaz.

 

5. Encuentra inspiración

La inspiración está en todas partes, busca fuentes que sepas que te inspirarán a la hora de comenzar un proyecto. Lo más habitual es inspirarse en trabajos que otros diseñadores y diseñadoras han hecho en el pasado. OJO, no estamos hablando de fusilar diseños, sino de identificar cómo estos profesionales han resuelto un determinado problema.

En la época pre-internet los diseñadores sólo podían acceder al trabajo de otros colegas de profesión a través de anuarios y recopilaciones de proyectos, o asistiendo a eventos de diseño con ponentes nacionales e internacionales.
Hoy en día, los buscadores y las redes sociales nos han puesto en bandeja el acceso a fuentes de inspiración infinitas. Ahora el problema no es el acceso, el problema es clasificarlas y encontrar las que realmente nos ayuden en nuestro día a día.

 

6. Amplía tus horizontes

Somos animales de costumbres. Solemos ir a los mismos restaurantes, ver el mismo tipo de series o pelis. Frecuentamos los mismos locales o nos movemos en los mismos círculos sociales.
En nuestro trabajo también pasa lo mismo, y solemos utilizar las mismas herramientas y técnicas para nuestros proyectos. Y no está mal, de hecho si nos hacemos expertos en ciertas herramientas (programas, plataformas…) estaremos optimizando el tiempo y aumentando la eficacia, pero si dedicamos tiempo a la experimentación y la búsqueda de cosas nuevas (tanto en lo laboral como en lo personal), estaremos entrenándonos para ser más creativos e innovadores.

 

7. Trabaja de forma eficaz e inteligente

¿Cuanto tiempo perdemos en probar una alineación justificada o una centrada? ¿O buscando tipografías? ¿Sabes la cantidad de tiempo que pierdes buscando la tipo perfecta?
Este tipo de decisiones de diseño hace que el presupuesto del tiempo se dispare. Por eso la planificación es importante, y tener claro el diseño en tu cabeza antes de comenzar a trabajar es prioritario. No empieces a diseñar en el ordenador si no tienes claro por dónde irá el diseño. Una vez comiences, te será mucho más fácil seleccionar un tipografía concreta, una estructura editorial determinada, y una paleta adecuada para los objetivos de comunicación de la pieza.
Concéntrate en el trabajo y sigue tu instinto, para eso llevas años entrando tu cerebro diseñador.

 

8. Papel y lápiz, la primer herramienta antes de comenzar a diseñar

Hacer un croquis para bajar la idea que tienes es lo primero que deberías hacer. Da igual que sepas dibujar o no, un lápiz y un papel son infinitamente más rápidos que un mouse. Te ayudarán a estructurar tus ideas, a volcar gráficamente lo que tienes en la cabeza y trazar una línea de trabajo.

¿Por qué es importante? Porque si te ciñes a esa idea original, lo siguiente será formalizar y darle vida a la pieza. Tendrás tan interiorizado el diseño que apenas perderás tiempo en formalidades estéticas.

Dedica tiempo a entender el briefing, informarte y bocetar, y el resto se hará sólo.

 

9. El ordenador es tu herramienta de trabajo, tiene que volar

Es frustrante trabajar con un ordenador lento o herramientas de software que no siguen nuestro ritmo. Un buen profesional del diseño gráfico invierte dinero en un equipo que no le haga perder el tiempo. Créeme cuando te digo que el dinero que te ahorras por no renovar el equipo lo pierdes en el tiempo que te hace perder.
Y si no puedes permitírtelo, dedícale una hora a la semana para hacer limpieza, quitar programas que no utilices, investigar si existen procesos en segundo plano que te coman recursos, borrar cachés y archivos que no utilices, etc.

 

10. Aprovecha tus horas de mayor actividad y descansa lo suficiente

Nuestro trabajo necesita que estemos despejados. Puedes darte el lujo de ponerte a trabajar medio dormido si estás en un punto del proceso más mecánico. Pero si tienes que crear, asociar conceptos, buscar información, comparar diseños, paletas de colores y un sinfín de tareas que requerirán que utilices ese músculo que tienes en la cabeza, lo mejor será que dediques las horas de sueño necesarias para mantenerte despejado.

Hay personas que trabajan mejor a primera hora de la mañana, cuando todo el mundo todavía duerme. Otras no saben que están vivas si no han desayunado antes. Hay quienes se sienten más activos por la tarde o incluso la noche…

Aprovecha esas horas donde estás al 100% para tareas que requieran máxima concentración. La misma tarea, fuera de ese rango horario, te llevará más del doble de tiempo (en el mejor de los casos).

Conocer las horas de máxima productividad y aprovecharlas a tu favor es un must.

Sobre el autor/a

Redacción Blanc!

“No trates de doblar la cuchara. Es imposible. En lugar de hacerlo, solo intenta darte cuenta de la verdad… No hay cuchara. Entonces, verás que no es la cuchara lo que se dobla, te doblas tú”

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